Nueve meses después Alemania no puede olvidar la tragedia que sufrió Winnenden en marzo de 2009. Sin embargo, según la opinión de muchos alemanes no suficiente ha cambiado para prevenir que se produzca otra masacre comparable.
La locura homicida ocurrió el 11 de marzo de 2009 en la escuela secundaria Albertville en Winnenden, un pueblo en el estado de Baden-Wurtemberg. A las 9:30 de la mañana el asesino Tim Kretschmer entró en su ex-escuela y abrió fuego indiscriminado. Estaba vestido con un traje de combate negro y armado con una pistola semiautomática de la marca Beretta. El autor de la masacre se concentró básicamente en las mujeres. Según testigos y los estudios de la policía mató a nueve estudiantes de entre 15 y 17 años y tres maestras en dos salas de clase, una sala de química y los pasillos de la escuela.
Diez minutos después de que empezara la masacre, es decir a las 9:40, los primeros policías entraron en la escuela. Tim Kretschmar les disparó y huyó. Durante su huida mató a un jardinero que trabajaba en un hospital cerca de la escuela. Después paró un coche y forzó el conductor a que le condujera hasta Wendlingen, un pueblo à unos 20 kilómetros de distancia de Winnenden. Allá entró en un concesionario de coches y mató a un vendedor y un cliente. Finalmente, el asesino se suicidó después de haber herido dos policías durante otro tiroteo. Unos 1000 policías participaron en la operación policíaca de aquel día.
Después de la tragedia numerosos políticos expresaron sus condolencias a las víctimas y sus familias. Angela Merkel dijo que la masacre era “incomprensible” y un “crimen atroz”. Incluso el parlamento europeo dedicó un minuto de silencio a las víctimas des atentado. En las semanas que siguieron había muchas discusiones sobre el motivo del asesino así como posibles reacciones de la política para impedir futuras locuras homicidas.
Una gran parte de la discusión se concentró en los videojuegos violentes como Counter Strike porque el asesino de Winnenden había jugado esos juegos excesivamente. En verano de 2009 el gobierno de Alemania censuró Counter Strike y prohibió jugarlo en público. Es muy cuestionable si eso habría parado a Tim Kretschmer a cometer la masacre. De todas maneras, no se sabe si los juegos violentes provocan la violencia en las jóvenes o si los jóvenes que ya tengan fantasías violentes se dedican con preferencia a estos juegos.
Por otra parte, se debatió mucho sobre la ley alemana sobre tenencia de armas, que era considerada como demasiado ligera para muchos activistas y expertos. El loco homicida de Winnenden utilizó una pistola que encontró en el armario del dormitorio de sus padres. Antes de la masacre iba con su padre por lo menos tres veces por semana a hacer ejercicios de tiros en una asociación para tiradores de deporte. En noviembre de este año la justicia acusó al padre de Tim de complicidad en asesinato porque no había guardado su pistola bajo llave como lo debería haber hecho. Mientras tanto, el gobierno ha decidido recrudecer la ley de armas y controlar más estrictamente su aplicación.
A pesar de eso, muchos expertos advierten de que las medidas tomadas no son suficientes para prevenir locuras homicidas de jóvenes porque no atacan a la raíz del problema: la marginalización de algunos jóvenes. Para reconocer si los jóvenes tienen problemas (psíquicos) y tratarlas adecuadamente se necesita más psicólogos, asistentes sociales y profesores en las escuelas que tengan más tiempo para ocuparse de los alumnos. Además los padres necesitan más asesoramiento. Queda esperar si el gobierno tiene la voluntad política para un verdadero cambio y si empieza a invertir más dinero en una política de prevención más eficiente.
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