miércoles, 16 de diciembre de 2009

El caso Althaus

por Kerstin Reisz

El año 2009 empezó con un accidente para el ministro de Turingia de entonces, Dieter Althaus. Ocurrió el 1 de enero, es decir en el primer día del nuevo año. Durante sus vacaciones en Austria para esquiar, provocó un accidente en la pista de esquí. Al chocar con una mujer de 41 años de edad ella murió mientras que el ministro sufrió lesiones graves del cráneo. Después de dos días en coma y un largo periodo de recuperación empezó la fase final de la campaña electoral en Turingia: con Althaus como candidato a la reelección del partido CDU para el puesto del ministro.

En primer lugar el accidente de Althaus evocó simpatía. De hecho, la prensa informó detenidamente sobre el estado de salud del ministro y todo el mundo estaba consternado ante el personaje trágico Althaus. Asimismo, a parte de la polémica sobre el uso obligatorio del casco de esquí que puso en marcha lo sucedido, las especulaciones sobre el futuro político del ministro aumentaron.

A lo largo del año Althaus perdió las simpatías por varias razones: empezó a hablar de sus sentimientos en cuanto al accidente en público, por ejemplo en el periódico alemán “Bild”. De esta manera quería reforzar la imagen del accidente como vicisitud. A pesar de que el político fue condenado por homicidio involuntario a pagar 33 000 € a la familia del difunto, nunca reconoció claramente su culpa; entre otras cosas, pretendía no tener memoria del suceso. Todo lo contrario, teniendo en cuenta las elecciones en Turingia, instrumentalizó su accidente “trágico” para ganar otra vez el puesto de ministro. Al mismo tiempo intentó mostrarse como político potente y no quería dimitir a causa de su estado de salud, de manera que perdió su credibilidad.

A la hora de las elecciones Althaus recibió la respuesta a su campaña electoral dudosa. De este modo el partido CDU sólo logró el 31,2 % de los votos, lo que significó un fracaso total después de seis años de liderazgo democristiano en Turingia. Al final, Althaus se responsabilizó del fracaso electoral, así que dimitió de su cargo y dio paso a Christiane Lieberknecht, del mismo partido.



En resumen, la actitud de Althaus no sólo dañó su propia imagen y carrera política sino sobre todo la de su partido. En definitiva, el caso Althaus muestra el gran riesgo que se oculta en una campaña electoral que se basa demasiado en una persona en vez de un programa.

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